
El Yate De La Fariña
90s West Coast Hip Hop, G-Funk, soulful groove, deep melodic bassline, synthetic whistle, cinematic, gritty, aggressive male rap vocals.
carlesnesteraparece·7:40

7:40
El Yate De La Fariña
90s West Coast Hip Hop, G-Funk, soulful groove, deep melodic bassline, synthetic whistle, cinematic, gritty, aggressive male rap vocals.
Creator: carlesnesterapareceRelease Date: April 29, 2026
Lyrics
[Intro]
Siente el bajo pesado que arrastra el fango de la ría. Es el G-Funk del norte, destapando el pacto bajo el sol. Aquí no hay lujos que tapen la traición. Bienvenidos a la realidad que el poder quiso enterrar. (Suena el ritmo) (La ría no olvida)
[Verse 1]
Feijóo corrupto navegando entre la espuma de una costa que ha visto demasiado fango y demasiada sangre joven derramada por la ambición. No es un error de juventud sino un pacto con el diablo del Atlántico, el amiguete de los fariñas que vendía el alma de un pueblo por un paseo en cubierta. Las rías bajas no olvidan el motor de esa lancha rápida que traía la desgracia mientras tú brindabas con el enemigo público número uno de las madres gallegas que lloraban en los entierros. (Vaya tela)
[Verse 2]
El estilo es puro ritmo de barrio pero en el norte de España, donde el dinero no se cuenta, se pesa en balanzas de precisión en almacenes escondidos. Marcial Dorado y su sonrisa de impunidad compartiendo toalla con el que hoy pretende darnos lecciones de moralidad desde su atril de madera noble. Es la hipocresía de un sistema que abraza al verdugo mientras la víctima se consume en el olvido de un callejón sin salida ni esperanza de retorno para los caídos.
[Verse 3]
Mirando al horizonte desde un yate que apesta a complicidad y a fardos recién descargados bajo la vigilancia de quienes juraron protegernos de la ley. Ese barco no era un refugio de paz, era la oficina central de un negocio que inyectaba veneno en las venas de una generación entera de jóvenes obreros. El amiguete de los fariñas se ponía las gafas de sol para no ver la realidad de las jeringuillas que alfombraban los parques de cada pequeña aldea gallega.
[Verse 4]
La traición tiene nombre y apellidos grabados en el casco de una embarcación que cortaba el agua con la arrogancia de los intocables del poder. No puedes decir que ignorabas el origen de la fortuna de tu anfitrión cuando el olor a pólvora y a billetes sucios llegaba hasta la capital de la provincia. Eres el arquitecto de una mentira que se sostiene sobre los hombros de un pueblo que todavía hoy sufre las secuelas de tu indiferencia veraniega y cruel. (Sin perdón)
[Verse 5]
Feijóo corrupto en la cubierta, luciendo un bronceado que fue pagado con el luto de miles de familias que perdieron a sus hijos en esa guerra sucia. La foto no miente, los ojos delatan una cercanía que solo se forja en el intercambio de favores y en el silencio compartido frente a las olas. Eres la cara de una política que se arrodilla ante el capital del crimen organizado mientras se llena la boca hablando de seguridad y de valores familiares tradicionales.
[Verse 6]
Un fajo de billetes engrasando las ruedas de la maquinaria de un partido que creció a la sombra de los grandes alijos que entraban por la costa. No hay perdón para el que comparte mesa y mantel con el que destruye el tejido social de su propia tierra a cambio de un puesto en la aristocracia. La justicia es lenta pero el recuerdo es un fuego que no se apaga, una llama que quema tu imagen de gestor impecable cada vez que la verdad sale a flote.
[Verse 7]
Las madres de O Salnés gritaban en la calle mientras tú disfrutabas del aire puro en alta mar, lejos del dolor y de la miseria que tu amigo distribuía. Esa brecha entre el despacho oficial y el puerto clandestino es el espacio donde se cocina la mayor estafa a la democracia de nuestra historia reciente. No eres más que un peón de lujo en un tablero donde los reyes visten de blanco y las reinas son las lanchas que burlan la vigilancia nocturna.
[Verse 8]
El amiguete de los fariñas presume hoy de manos limpias, pero el salitre del pasado se queda pegado a la piel por mucho que intentes lavarte con agua bendita. Cada foto borrada es un testimonio de tu cobardía, un intento fallido de ocultar que tu ascenso fue financiado por el sudor de los que cargaban la muerte a sus espaldas. Galicia te mira y ve la sil
[Verse 11]
Feijóo corrupto, el amiguete de los fariñas, el hombre que no sabía nada pero lo tenía todo grabado en su memoria de cómplice silencioso y bien pagado. Las olas del Atlántico traen el eco de las promesas rotas, de las vidas truncadas por un gramo de ambición política mezclado con el polvo de las playas. No hay discurso que pueda borrar la mancha de esa fotografía, ese documento de identidad que te vincula para siempre con el lado más oscuro de la historia.
[Verse 12]
El impacto del narco en Galicia se mide en lápidas sin nombre y en familias rotas que todavía buscan respuestas en el fondo de una botella o de una celda. Y en medio de ese desastre, tú apareces riendo, ajeno al calvario de los barrios donde la droga entró como un tsunami gracias a la vista gorda de tus despachos. La hipocresía es tu bandera, una tela fina que intenta tapar un agujero negro por donde se escapó la dignidad de toda una nación engañada.
[Verse 13]
Aquellos veranos con Marcial Dorado no fueron una coincidencia, fueron una declaración de intenciones de quien sa
[Verse 28]
Miramos atrás y vemos la estela de tu yate cruzando las aguas de la impunidad, dejando un rastro de duda y de asco en el corazón de los ciudadanos honrados. Feijóo corrupto, no hay vuelta atrás cuando la evidencia es tan clara como la luz del sol que te calentaba la cara en aquellas jornadas de traición. Eres el pasado que vuelve para reclamar su sitio en el banquillo de los acusados, el hombre que prefirió la sombra del capo a la claridad del deber cumplido.
[Verse 29]
El amiguete de los fariñas se despide hoy con una sonrisa falsa, creyendo que su historia terminará con un aplauso en un mitin preparado para el engaño masivo. Pero la calle tiene memoria y el ritmo de esta letra es el pulso de un pueblo que no olvida quién estaba al mando cuando la muerte desembarcaba en sus puertos. Eres la corrupción hecha carne, la hipocresía vestida de gala para ocultar las heridas de una Galicia que todavía llora por culpa de tus amigos del mar. (Se acabó)
[Verse 30]
La verdad golpea con la fuerza de un martillo sobre el yunque de la historia, forjando el relato real de un político que se perdió entre las olas de la codicia. Feijóo corrupto, el amiguete de los fariñas, el hombre que no vio nada pero lo permitió todo a cambio de un estatus que hoy se desmorona como un castillo de arena. Galicia despierta y te señala, recordando cada foto y cada mentira, mientras el mar sigue trayendo el aroma de la justicia que por fin se asoma por el horizonte.
(Tic tac)
[Outro]
La marea se retira y solo queda tu bajeza. El pueblo tiene memoria y tu nombre está manchado. Feijóo corrupto, tu caída es el eco de cada lamento en la costa. Se acabó el tiempo de las mentiras en cubierta. (Memoria viva) (Tu tiempo termina)
Siente el bajo pesado que arrastra el fango de la ría. Es el G-Funk del norte, destapando el pacto bajo el sol. Aquí no hay lujos que tapen la traición. Bienvenidos a la realidad que el poder quiso enterrar. (Suena el ritmo) (La ría no olvida)
[Verse 1]
Feijóo corrupto navegando entre la espuma de una costa que ha visto demasiado fango y demasiada sangre joven derramada por la ambición. No es un error de juventud sino un pacto con el diablo del Atlántico, el amiguete de los fariñas que vendía el alma de un pueblo por un paseo en cubierta. Las rías bajas no olvidan el motor de esa lancha rápida que traía la desgracia mientras tú brindabas con el enemigo público número uno de las madres gallegas que lloraban en los entierros. (Vaya tela)
[Verse 2]
El estilo es puro ritmo de barrio pero en el norte de España, donde el dinero no se cuenta, se pesa en balanzas de precisión en almacenes escondidos. Marcial Dorado y su sonrisa de impunidad compartiendo toalla con el que hoy pretende darnos lecciones de moralidad desde su atril de madera noble. Es la hipocresía de un sistema que abraza al verdugo mientras la víctima se consume en el olvido de un callejón sin salida ni esperanza de retorno para los caídos.
[Verse 3]
Mirando al horizonte desde un yate que apesta a complicidad y a fardos recién descargados bajo la vigilancia de quienes juraron protegernos de la ley. Ese barco no era un refugio de paz, era la oficina central de un negocio que inyectaba veneno en las venas de una generación entera de jóvenes obreros. El amiguete de los fariñas se ponía las gafas de sol para no ver la realidad de las jeringuillas que alfombraban los parques de cada pequeña aldea gallega.
[Verse 4]
La traición tiene nombre y apellidos grabados en el casco de una embarcación que cortaba el agua con la arrogancia de los intocables del poder. No puedes decir que ignorabas el origen de la fortuna de tu anfitrión cuando el olor a pólvora y a billetes sucios llegaba hasta la capital de la provincia. Eres el arquitecto de una mentira que se sostiene sobre los hombros de un pueblo que todavía hoy sufre las secuelas de tu indiferencia veraniega y cruel. (Sin perdón)
[Verse 5]
Feijóo corrupto en la cubierta, luciendo un bronceado que fue pagado con el luto de miles de familias que perdieron a sus hijos en esa guerra sucia. La foto no miente, los ojos delatan una cercanía que solo se forja en el intercambio de favores y en el silencio compartido frente a las olas. Eres la cara de una política que se arrodilla ante el capital del crimen organizado mientras se llena la boca hablando de seguridad y de valores familiares tradicionales.
[Verse 6]
Un fajo de billetes engrasando las ruedas de la maquinaria de un partido que creció a la sombra de los grandes alijos que entraban por la costa. No hay perdón para el que comparte mesa y mantel con el que destruye el tejido social de su propia tierra a cambio de un puesto en la aristocracia. La justicia es lenta pero el recuerdo es un fuego que no se apaga, una llama que quema tu imagen de gestor impecable cada vez que la verdad sale a flote.
[Verse 7]
Las madres de O Salnés gritaban en la calle mientras tú disfrutabas del aire puro en alta mar, lejos del dolor y de la miseria que tu amigo distribuía. Esa brecha entre el despacho oficial y el puerto clandestino es el espacio donde se cocina la mayor estafa a la democracia de nuestra historia reciente. No eres más que un peón de lujo en un tablero donde los reyes visten de blanco y las reinas son las lanchas que burlan la vigilancia nocturna.
[Verse 8]
El amiguete de los fariñas presume hoy de manos limpias, pero el salitre del pasado se queda pegado a la piel por mucho que intentes lavarte con agua bendita. Cada foto borrada es un testimonio de tu cobardía, un intento fallido de ocultar que tu ascenso fue financiado por el sudor de los que cargaban la muerte a sus espaldas. Galicia te mira y ve la sil
[Verse 11]
Feijóo corrupto, el amiguete de los fariñas, el hombre que no sabía nada pero lo tenía todo grabado en su memoria de cómplice silencioso y bien pagado. Las olas del Atlántico traen el eco de las promesas rotas, de las vidas truncadas por un gramo de ambición política mezclado con el polvo de las playas. No hay discurso que pueda borrar la mancha de esa fotografía, ese documento de identidad que te vincula para siempre con el lado más oscuro de la historia.
[Verse 12]
El impacto del narco en Galicia se mide en lápidas sin nombre y en familias rotas que todavía buscan respuestas en el fondo de una botella o de una celda. Y en medio de ese desastre, tú apareces riendo, ajeno al calvario de los barrios donde la droga entró como un tsunami gracias a la vista gorda de tus despachos. La hipocresía es tu bandera, una tela fina que intenta tapar un agujero negro por donde se escapó la dignidad de toda una nación engañada.
[Verse 13]
Aquellos veranos con Marcial Dorado no fueron una coincidencia, fueron una declaración de intenciones de quien sa
[Verse 28]
Miramos atrás y vemos la estela de tu yate cruzando las aguas de la impunidad, dejando un rastro de duda y de asco en el corazón de los ciudadanos honrados. Feijóo corrupto, no hay vuelta atrás cuando la evidencia es tan clara como la luz del sol que te calentaba la cara en aquellas jornadas de traición. Eres el pasado que vuelve para reclamar su sitio en el banquillo de los acusados, el hombre que prefirió la sombra del capo a la claridad del deber cumplido.
[Verse 29]
El amiguete de los fariñas se despide hoy con una sonrisa falsa, creyendo que su historia terminará con un aplauso en un mitin preparado para el engaño masivo. Pero la calle tiene memoria y el ritmo de esta letra es el pulso de un pueblo que no olvida quién estaba al mando cuando la muerte desembarcaba en sus puertos. Eres la corrupción hecha carne, la hipocresía vestida de gala para ocultar las heridas de una Galicia que todavía llora por culpa de tus amigos del mar. (Se acabó)
[Verse 30]
La verdad golpea con la fuerza de un martillo sobre el yunque de la historia, forjando el relato real de un político que se perdió entre las olas de la codicia. Feijóo corrupto, el amiguete de los fariñas, el hombre que no vio nada pero lo permitió todo a cambio de un estatus que hoy se desmorona como un castillo de arena. Galicia despierta y te señala, recordando cada foto y cada mentira, mientras el mar sigue trayendo el aroma de la justicia que por fin se asoma por el horizonte.
(Tic tac)
[Outro]
La marea se retira y solo queda tu bajeza. El pueblo tiene memoria y tu nombre está manchado. Feijóo corrupto, tu caída es el eco de cada lamento en la costa. Se acabó el tiempo de las mentiras en cubierta. (Memoria viva) (Tu tiempo termina)
